Aprendizaje Vicario

La “imitación” es una conducta conocida desde que se tiene registros históricos, e inclusive ha sido observada en animales, siendo un aspecto sofisticado de su inteligencia.

Además de ser una técnica bien establecida en clínica, el aprendizaje vicario también es un paradigma de aprendizaje desarrollado de manera formal por el psicólogo Albert Bandura. Es un modelo muy evolucionado de conductismo que destaca la posibilidad de aprender conductas siguiendo los modelos vistos en otras personas con las que se identifican, sin necesidad de práctica. Es esa falta de necesidad de practicar para aprender, la que constituye una quiebra con el paradigma skinneriano, para el cual las conductas se establecen por refuerzo exclusivamente.

Ha habido otros paradigmas rivales del modelo de refuerzo, pero no habían establecido la insuficiencia del paradigma no-mediacional (que no toma en cuenta las características del sujeto, características que median entre estímulo y respuesta) de forma tan clara y rotunda.

No existe la teoría que explique toda la complejidad del aprendizaje. De hecho, la metáfora del humano que parece un prisma de mil caras es cierta en el ámbito de cómo se aprende a ser, cómo se aprende a convivir en familia y a vivir dentro de una determinada cultura.

En el aprendizaje vicario, el refuerzo es de otra índole y se basa en procesos imitativos cognitivos del sujeto que aprende con el modelo. En los primeros años, los padres y educadores serán los modelos básicos a imitar.

Uno de los conceptos más interesantes expuestos por Albert Bandura es el de aprendizaje activo (aquellos conocimientos que se adquieren al hacer las cosas), el cual contrasta con el de aprendizaje vicario, que es aprender observando a los otros. Por el solo hecho de ver lo que otros hacen y las consecuencias que tienen por su comportamiento, se aprende a repetir o evitar esa conducta. Lo que propone es que no todo el aprendizaje se logra experimentando personalmente las acciones.

Bandura también dice que al ver las consecuencias positivas o negativas de las acciones de otras personas, las llevamos como si fueran nuestra propia experiencia en otras circunstancias.

Son muchos los ejemplos de cómo los niños observan e imitan a sus padres y aprenden de lo que les sucede a sus hermanos, cuando éstos son regañados o premiados, y entonces rigen su actuación con base en sus observaciones. Así se aprenden los valores y las normas sociales —que son adecuadas o no según cada cultura-, cómo manejar los impulsos agresivos, cómo prestar y compartir las cosas, por mencionar sólo unos ejemplos. Estos procesos se dan toda la vida.

Bibliografía:

  • Craig, Grace, Desarrollo psicológico, Octava edición, México, Editorial Prentice Hall, 2001.
  • Torres Aguilera, Francisco Javier, Telenovelas, televisión y comunicación , México, Ediciones Coyoacán, 1994.
  • Woolfolk, Anita E., Psicología educativa, séptima edición, México, Editorial Prentice Hall, 1999.

~ por octaviomirabal en enero 20, 2010.

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